martes, 7 de septiembre de 2010

Todavía no sé.

No sé si el problema radica en ellos, o en nuestra imaginación.
Conoces a un hombre, salís un tiempo con él. No podes evitar reír por cada comentario gracioso que hace, te sentís libre al hablar, porque crees ser escuchada y entendida, dice cosas hermosas sobre tu persona, te invita a tomar un helado, ir al cine, a un recital, o simplemente te pide que lo acompañes a comprar una pipeta para las pulgas de su perro, y vos te sentís la mujer mas afortunada del mundo. Puede pasar que diga la palabrita, “te quiero”, y aunque sea en un simple e insulso mensaje de texto, vos estas saltando de alegría. Y en ese momento tu imaginación, ya esta haciendo su trabajo, comienza a vagar, a hacer suposiciones, empezas a fijarte cómo queda tu apellido junto al suyo, “para cuando se cansen”. Pensas todo, lo que dijo, lo que no dijo, y lo que vos supones, para llegar a una respuesta, aunque lo único que haces es perder el tiempo, porque no hay nada que investigar, no es un caso del Borda, ni un violador serial, que requiera de un seguimiento profundo, vos estas al pedo, y no paras de maquinarte, porque tu poder imaginativo, es muy grande. Evaluas cada conversación que tuvieron por MSN, hablas las 24 horas del día con amigas de la última vez que lo viste, no importa que haya pasado una semana, siempre hay algo nuevo para contar, y así es como tu cerebro empieza a idealizar, a una persona que jamás existió. Él dijo que le gustaban los gatos, y como vos tenes una gata a la que amas, pensas que son iguales (lo que no sabias era a que clase de “gatos” se refería). O capaz dice que escucha una banda que a vos te fascina, y listo, ya está, son tal para cual. Y así le adjudicas cualidades que no tiene, y creas un mundo que no existe.
¿Pero, es nuestra imaginación cuando nos dicen que nos quieren, (y en realidad no saben si lo sienten), cuando dicen que nos extrañan, cuando nos hacen sentir únicas, o cuando hablan del futuro, (un futuro que probablemente no existe porque en el fondo no quieren nada serio con vos)?
Y entonces pueden pasar dos cosas, o te deja, y vos te quedas sufriendo, preguntándote qué fue lo que le pasó. O después de un tiempo, vas notando, cosas, simples, detalles, que antes no veías, como por ejemplo, que tiene 25 años, vive con sus padres y no terminó el secundario, o que tiene una risa un poquilito aguda, y que te molesta un poquilito escucharla a diario, notas que le encanta hablar de su vida, todo el tiempo. Te das cuenta el complejo edípico que tiene con su insoportable madre, al escuchar que “quisiera pasar el resto de su vida con una mujer que sea, mínimamente, la mitad de lo que es ella”. Y todas esas pequeñas cosas que van derrumbando el monumento de hombre que tardaste en construir en menos de dos meses. Y tu desilusión se acrecienta con los días, con las horas... ¡Dios! Hasta llegar a detestarlo.
Entonces, son ellos y es nuestra imaginación.


Ramona.

No hay comentarios:

Publicar un comentario