jueves, 4 de noviembre de 2010

¡Para Siempre!

Cuando nosotras aprendíamos a caminar ellos aprendían a gatear.
Cuando nosotras empezábamos a decir mamá, papá, agua, pan, upa, si, no, más, acá allá, y otras palabras, ellos solo decían mamá, y a veces papá, y probablemente lo hacían lloriqueando.
Cuando nosotras comenzábamos a armar oraciones con sentido y dominábamos casi a la perfección la pronunciación de las palabras, ellos podían decir, mamá, papá, tutú(auto), abelo(abuelo), ugo(jugo), fidedos(fideos), guaguáu(perro), y quizás dos o tres palabras mas.
En nuestro primer día de jardín, lloramos cuando veíamos que nuestra madre no iba a quedarse con nosotras, y quizás lo volvíamos a hacer el segundo y tercer día. El primer día de jardín de ellos, pasaba lo mismo solo que por un plazo de 7 insufribles días, y los que eran mas dependientes quizás llegaban a los 15 días.
Durante la niñez nosotras aprendíamos los juegos didácticos, de ingenio, de encastre, etc., quizás jugábamos con bebotes, y sabíamos que había que tratarlos con cuidado porque eran chiquitos, y nos enseñaban a cuidarlos como si fueran reales, les dábamos de comer, los hacíamos dormir cantándoles alguna canción de cuna, etc., mientras que ellos chocaban una y otra vez sus autitos unos contra otros, luchaban con sus hombrecitos de guerra o superhéroes de plástico y rompían los juguetes de sus hermanas arrojándolos contra la pared.
En la primaria nosotras jugábamos a saltar la soga, hacíamos dibujitos y ya empezábamos a interesarnos por el mundo de “los hombres”, escribíamos en la mesa el nombre de nuestro primer amor y hablábamos con nuestras amigas del chico que nos gustaba. (Eso entra también para el secundario, es duro pero admitámoslo, ¿quién no escribió el nombre del chico que le gusta en el banco de la escuela?) En cambio ellos seguían golpeando cosas, y golpeándose entre ellos y llorando porque la maestra les puso una carita triste por haber estado corriendo y empujándose en el recreo.
En la secundaria, los primero años, nosotras comenzábamos a desarrollarnos, las caderas, la cintura, todo en nuestro cuerpo comenzaba a cambiar, desde ese momento, empezamos a ver el mundo de otra forma, comenzamos a sufrir los dramas de la adolescencia, y a veces sufrir por nuestra condición de mujer, al ver que el mundo de los varones siempre es mas fácil que el nuestro. Y los niños, a esta edad, parecen no presentar muchos cambios físicos, un cambio en la voz quizás. Siguen jugando de manos, pero ahora mas que antes. (La edad de la pajota) Y reemplazan los dibujos animados, por la maldita playstation y otros juegos de video.
Un buen ejemplo que demuestra la inmadurez del hombre en comparación de mujeres de su misma edad, son las charlas de educación sexual en las escuelas, jamás pude ver que un varón adolescente pueda abordar con seriedad el tema.
Y es en esta etapa cuando las mujeres comenzamos a fijar nuestro interés en hombres mayores a nosotras, los cuales son más experimentados. Lo que nos puede llegar a poner en desventaja, o no.
Idealizamos, nos desilusionamos, nos rompen el corazón, nos vuelven frías y con miedo a volver a enamorarnos.
Pero después de un tiempo, logramos ver que no existe mucha diferencia entre las edades, sino que es solo suerte, y nada más. Porque no son todos iguales, algunos son peores que otros, otros son mejores, algunos te quieren, otros te dejan y así.
Y finalmente, un día quizás encuentres al famoso y tan esperado PRÍNCIPE AZUL, pero no es el príncipe azul de los cuentos de hadas, este es el del siglo XXI, no sabes si es tu novio, tu tranza, tu compañero, tu touch and go, con el que te juntaste, o simplemente es tu “coso”, con el que seguro no te casas, porque hoy en día no conviene, ya sabemos lo caro que son los tramites para el divorcio, asíque por las dudas no lo haces. Lo mío es mío y lo tuyo es tuyo, esta semana en tu departamento, la que viene en el mío. Pero veamos el lado bueno, no vas a tener que preocuparte porque no te contesta los llamados o los mensajes, porque te dejó plantada o porque no lo ves nunca, ya que lo vas a tener todos los días para vos solita. TODOS.



RAMONA.

No hay comentarios:

Publicar un comentario